
Loco me ha dejado esta noticia: Urbano, el robot cuentacuentos. Uno se mata a pensar que cuento contar a sus hijos cada noche, recuerda historias que le contaron de pequeño, las reelabora, improvisa, las mezcla con películas que le embriagaron en su infancia…Y resulta que no hacía falta, que la robótica viene en nuestra ayuda.
A Urbano le han pergeñado en la Universidad Politécnica de Madrid, aquí al ladito no en Japón como uno hubiera creído, junto a los robots futbolistas o a los droids multiinstrumentistas. Dicen que en un primer momento fue diseñado para hacer de guía turístico en museos. Reconozco que en estos menesteres debe mejorar a las audioguías pero que quieren que les diga, sigo prefiriendo al licenciado en Historia del Arte de turno. Seguro que le quedan mejor los chistes de pintores.
No sé que será lo próximo, quizá el robot amamantador-cambiapañales-termomix. Que no oigan que no, que ser padres requiere unos esfuerzos que bien mece el niño, y como contrapartida, claro, tiene unas recompensas inimaginables para los que no han sido padres que no pueden cobrarse sin “mojarse el culo”.
La tecnología es una gran ayuda para los padres de hoy, a nadie le parece que sea mejor seguir hirviendo las tetinas de los bebes o utilizar los viejos pañales de tela lavables, pero hay aspectos, los que tienen que ver con la afectividad, que quizá no deberíamos dejar en manos de un trozo de metal con cables.